¿Reforma Política sin personas LGBTI?

La Misión Electoral Especial no incluyó a las personas con orientación sexual e identidad de género diversas en las propuestas que presentó al gobierno Nacional.

La Misión Electoral Especial (MEE) fue encargada por la mesa de negociación de La Habana con el fin de proponer recomendaciones para “asegurar una mayor autonomía e independencia de la organización electoral; modernizar y hacer más transparente el sistema electoral; dar mayores garantías para la participación política en igualdad de condiciones y mejorar la calidad de la democracia”.

Los integrantes de la MEE fueron 5 colombianos: Alejandra Barrios, como directora de la MOE; Elisabeth Ungar, ex directora de Transparencia Colombia; Alberto Yepes, magistrado del Consejo de Estado; Jorge Guzmán, especialista electoral de la Organización de las Naciones Unidas; Juan Carlos Rodríguez, profesor en la Universidad de los Andes; y un internacional, Salvador Romero Ballivián, ex presidente de la Corte Nacional Electoral de Bolivia.

Además se definió un representante de la Misión de Observación Electoral (MOE), y se delegó la designación de los otros integrantes a cuatro instituciones, dos nacionales (Departamentos de Ciencia Política de las Universidad de los Andes y Universidad Nacional de Colombia) y dos internacionales (Centro Carter, Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria -NIMD-).

Después de tres meses de arduo trabajo, los integrantes de la Misión Electoral Especial entregaron una serie de recomendaciones hace un par de semanas, las cuales pueden ser o no tenidas en cuenta por el gobierno nacional para su propuesta de reforma política. Desde el momento de su publicación estas han causado gran controversia entre los líderes y lideresas políticas del país por diferentes motivos.

Entre los cinco objetivos que afirma perseguir la reforma están  dos que llaman particularmente la atención: por un lado se afirma que se busca disminuir la abstención en el país, y por otro lado, se busca mejorar la representación política, haciendo “énfasis en las oportunidades para jóvenes, grupos étnicos y mujeres, cuya presencia en el ámbito de la toma de decisiones constituye un eje transversal de la reforma”.

Lo curioso de estos objetivos es que el Observatorio de Participación Política de Caribe Afirmativo realizó una serie de recomendaciones a la MEE para la inclusión de personas LGBTI en estas recomendaciones, de forma tal que se buscara fomentar la participación de este grupo poblacional que históricamente ha sido subrepresentado en Colombia.

De igual forma, la MEE brinda aportes para fortalecer la democracia interna de los partidos y movimientos políticos del país, pero nuevamente solamente hace referencia a mujeres, grupos étnicos y jóvenes; a su vez, se dan incentivos económicos por la inclusión de mujeres y jóvenes (20% de la financiación). De modo que la MEE dejó de lado a las personas LGBTI.

Ante esto surgen muchas dudas, ¿por qué un grupo de intelectuales de avanzada no incluyó en sus propuestas a la población LGBTI? ¿Es que acaso la diversidad sexual se está convirtiendo en una especie de comodín negativo, que donde se encuentra es sinónimo de improductividad política? De ser así, es momento de que el país reflexione sobre qué estamos haciendo, ya que los derechos no pueden hacer parte de la mercadotecnia política, los cuales se incluyen o no dependiendo si es “in” o está “out”.

Después de la propaganda negra que el movimiento LGBTI ha sufrido con la campaña de desprestigio cuyo único cimiento es la inexistente ideología de género emprendida por fundamentalistas religiosos y la extrema derecha que sin ninguna explicación científica buscan retroceder los avances normativos a favor de la igualdad, pareciera que quienes están en el poder ven como un desincentivo el simple empleo de las siglas LGBTI en sus discursos.

Ante esta situación, invitamos al gobierno nacional y congresistas para que al momento de la materialización del proyecto de ley de reforma al sistema político colombiano, incluyan a las personas LGBTI, ya que solamente a través de la participación politica se puede consolidar una democracia.

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